Olvidar para Siempre

Fri 31 July 1992

¿Qué es memoria?

Memoria significa capacidad de recordar, y lo que se recuerda es algún tipo información. En el campo de la informática, al hablar de memoria nos referimos tanto a la información como a la capacidad de recordarla.

La información más simple es el estado: color, peso, tamaño, etc.; y la forma fundamental del estado es la binaria: alto o bajo, claro u oscuro, largo o corto, encendido o apagado, si o no. Esta unidad básica, el estado binario, es lo que se llama en informática un pedacito de memoria, en inglés un Bit.

Bytes, Kilos, Megas, Teras…

En informática, la memoria se mide en mordiscos; en inglés, los famosos Bytes.Un Byte es un grupo de ocho Bits. Esto se debe a que, tradicionalmente, esa es la cantidad de memoria usada para almacenar un caracter, o sea, una letra, un número o un signo de puntuación (en japonés las cosas se complican). Por ejemplo, este artículo tiene exactamente 6993 caracteres (a menos que los duendes de taller decidan lo contrario) y ocupa más o menos ese número de Bytes en el disco duro del ordenador.

Un KiloByte (un K en corto) son 1024 Bytes y es el siguiente paso en la escala. El KiloByte fue la medida adecuada para cuantificar la memoria de los primeros microordenadores que tuvieron su aparición a finales de los años setenta. La Apple II y la EPSON QX-10, muy conocidas en Venezuela, contaban con 64 KiloBytes (65.536 Bytes) de memoria que, en aquel entonces, eran suficientes para todo.

La memoria de los microordenadores actuales se mide en Megas (del griego Megas, grande), que es la manera corta de referirse a los MegaBytes, que son alrededor de un millón de Bytes (exactamente 1024 KiloBytes). Esto, en cuanto a memoria, significa un salto de más de un orden de magnitud con respecto a los microordenadores de hace una década.

El Mega es también la unidad adecuada para medir la capacidad de los discos duros actuales. Un disco duro como el de mi ordenador puede contener 120 Megas de información, que equivalen a 17994 artículos como este. Para llenar el disco duro de artículos, tendría que escribir cinco diarios durante 10 años.

Normalmente los Megas bastan para referirse a los microordenadores modernos. Pero existen memorias todavía mayores. Los servicios electrónicos de información, accesibles por teléfono, poseen GigaBytes, de información de dominio público, y crecen continuamente. Un GigaByte (del griego Gigas, gigante) equivale a 1024 Megas; alrededor de mil millones de Bytes. Los discos duros de uno y más GigaBytes de capacidad, están comenzando a aparecer en el mercado.

A pesar de que las capacidades de memoria disponibles son bastante grandes, los locos de la electrónica están empeñados en colocar en un ordenador personal memorias medibles en TeraBytes (del griego Teras, monstruo). Eso es, nada más y nada menos, hablar de ¡billones de bytes! Un billón se dice rapidito, pero analicemos un poco que significa en términos de información. El libro “El Ascenso del Hombre”, de J. Bronowsky, tiene 450 páginas y una cuenta aproximada indica que el texto ocuparía alrededor de 1,5 MegaBytes de memoria en un ordenador. Un TeraByte de memoria es suficiente para almacenar casi 700.000 libros como ese, o sea como ochenta años de lectura a razón de más de veinte libros diarios. Setecientas mil veces la historia del hombre ¿no es eso en verdad una memoria monstruosa?

¿Y para qué necesitamos tanta memoria?

Es un hecho conocido que todo aumento en capacidad o velocidad en los ordenadores es rápidamente llenado por una nueva, ingeniosa y exigente aplicación de la informática. Los requerimientos que colocamos actualmente sobre los ordenadores van mucho más allá del simple almacenamiento de texto. Si “una imagen dice mil palabras”, es un hecho que también consume miles de Bytes.

Unos cuantos minutos de video se traducen en cientos de Megas de información. Las necesidades de la computación Multimedios (texto, video y audio) hacen enanitas las memorias que hasta hace poco considerábamos gigantescas. Y los servicios electrónicos de información, que atienden las necesidades de miles de personas a la vez, crecen aceleradamente. Pocos de lo que hacemos hoy con los ordenadores hubiera sido posible con las memorias disponibles hace unos pocos años. Y las memorias actuales no alcanzan para los que se quiere lograr.

Es probable que en el futuro cercano, toda la información que una persona pueda requerir en su vida, pueda ser consultada de manera conveniente y rápida en un ordenador personal. Para eso se requerirán Teras. Llegado el momento, las memorias “monstruosas” nos resultarán imprescindibles.

Olvidar

Solo recientemente la informática no ha comenzado a producir memorias gigantescas, pero hace ya tiempo que más de una de esas memorias existe. El cerebro humano es la máquina de recordar más perfecta que conocemos. Su capacidad está fuera las mediciones descritas en este artículo. Se trabaja continuamente en tratar de fabricar memorias que posean aunque sea un poco de esa capacidad.

Pero hay una memoria aún de mayor tamaño aún. El conocimiento que posee la humanidad como un todo es tal vez la mayor memoria que existe. Debemos a ese conocimiento miles de pequeñas y grandes bendiciones que hoy damos por sentadas, como ver las Olimpíadas vía satélite, el tener (de vez en cuando) agua corriente en la casa o que exista la informática. Difícilmente esa cantidad de conocimiento podrá ser almacenada en un ordenador. Es enorme y aumenta cada segundo, encontrando las soluciones a lo que hasta el momento anterior parecía imposible.

Creo que somos unos malagradecidos al dañar ecológicamente nuestro planeta, La Tierra. Estamos arriesgando más que el bienestar o la vida de las personas del futuro. Hacemos peligrar a la humanidad y a todo lo por ella logrado y por lograr.