Mamá Mafalda

Sun 12 May 2013

¿Cómo podía algo tan maravilloso, la puerta a todas las vidas posibles, parecerles tan tedioso?

Es lo que me atormentaba cuando mis hijos comenzaron a aprender a leer. Para ellos era otra tarea sin significado, peor que tener que recoger los juguetes al terminar de jugar.

Pero llegó un día de epifanía (o sincronismo Junguiano), cuando allí, en medio del automercado de farmacia (el lugar menos esperado), estaba “Toda Mafalda”, en empastado, y a buen precio.

No lo dudé, y luego mis hijos tampoco. Compré el libro, y mis hijos lo leyeron ávidamente, de una cubierta a la otra, muertos de la risa, o en silentes reflecciones.

Y esa es la historia de como mis hijos nunca más pararon de leer, y la razón por la cual tengo que recordar a Mafalda en el Día de las Madres, a pesar de que Mafalda nunca dejó de ser niña.

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¡Feliz Día de las Madres, Mafalda!