Disculpas

Sun 04 January 2009

Hoy estuve pensando sobre esta cosa de disculparse, y me pareció que no es nada sencillo. Se me ocurre que como que hay varios grados o clases o tipos de disculpas.

En el nivel básico está ese de que, como las intenciones o los motivos eran buenos, no hay razón alguna para disculparse, y lo demás son tonterías. No hay disculpa, o hay una disculpa vacía (es el caso de las “muertes colaterales” o las “equivocaciones” en bombardeos militares).

Está ese en el que cuando el otro se siente ofendido o herido, uno dice “discúlpame”, con cierta honestidad, y luego no le le presta atención al asunto, para volver a decir “discúlpame” cada otra vez (como los bailarines que tropiezan a los demás en la pista de baile, y lo siguen haciendo todo el tiempo).

Está el otro en el cual uno se siente verdaderamente asombrado de estar en posición de dar disculpas, pero en el cual uno de todas maneras dice “lo siento, no pretendí herirte”, y de verdad no se pretende hacerlo de nuevo, pero la actitud es la de que “que vaina tan rara haber tenido que dar disculpas por esa pendejada”.

El otro grado es el que considero, como diría la Iglesia Católica, el de la redención. En ese, antes de dar una disculpa, se busca entender qué fue lo que salió mal, y por qué, se hayan los puntos de entendimiento y los de inevitable y perenne discordia, y se pide perdón por cada una de las acciones que uno mismo termina pensando fueron irresponsables o desconsideradas, y por nada más (en estos casos, probablemente vendrán también disculpas de la otra parte).

Es que el perdón se puede pedir, muchas veces incluso, pero creo que se lo obtiene sólo cuando el otro lo da. Claro, “Dios” perdona cualquier cosa, pero ni uno, ni las personas con las que tratamos a diario somos “Dios”.

p.s.

Recuerdo un día de diciembre saliendo del edificio con mi perro Pastor Alemán, en el cual un vecino conocido lanzó un fuego artificial cerca de nosotros y casi causó un accidente. Me devolví a verlo en la cara, y le exigí que se disculpara, lo cual hizo de inmediato. Claro, las disculpas salen fácil cuando un perrote enojado te está mirando a los ojos.