¿Devaluación en Venezuela?

Thu 23 October 2008

Los “expertos” en economía están ya, como samuros, dando vueltas por los espacios de prensa, radio y tele, augurando un negro desenlace de la crisis financiera global para Venezuela (cabe preguntarse por qué estos mismos “expertos” no usaron sus bolas de cristal para augurar el colapso que se avecinaba y sugerir, con el grado de alarma ameritado, las medidas a tomar para evitar sus efectos dañinos en nuestro país).

A los susodichos expertos les ha dado ahora por predecir al unísono que una devaluación del bolívar por parte del gobierno es inevitable. Nada parece importar que los intercambios al margen del dólar con otras naciones estén en aumento, ni que las reservas totales más que dupliquen las del Banco Central, ni que las inversiones no prioritarias o no-iniciadas sean postergables, ni que los precios de los bienes transables que importamos estén bajando al mismo ritmo que el petróleo, ni que el surtir la demanda mínima de petróleo mundial requiera de precios con un piso duro de 35 dólares por barril.

Tampoco parece importar que, aún en el peor de los casos, el gobierno está en capacidad de reducir costos y aumentar sus ingresos con una estrategia sencilla: aumentar el precio de la gasolina exceptuando el transporte de carga y el transporte público. La gasolina es hoy en día tan barata que el efecto sobre el público de pasar a pagar el doble o más por llenar el tanque del auto sería mínimo (menor si se hace gradualmente), y los ingresos adicionales para el estado cuantiosos, en el orden de varios miles de millones de dólares al año. El efecto es doble: habría un ahorro por la disminución o eliminación del subsidio interno, y la cantidad en la cual se redujera el consumo interno pasaría a venderse a precios internacionales.