BsF

Sat 01 September 2007

Al revisar la literatura producida en torno a la adopción del Euro en la Unión Europea llama la atención la relativa poca importancia que se le da a los retos informáticos en comparación a otros temas como el efecto neto sobre el negocio por los posibles cambios de percepción en clientes y proveedores. Más aún, muchas de las recomendaciones se enfocan no en los problemas sino en las nuevas oportunidades que la introducción de la moneda común podría traer.

Ese enfoque sobre un cambio aparentemente tan grande se debe a que la formación de la Comunidad Económica Europea y luego la Unión fue un proceso gradual añadido a siglos de intercambio comercial a través de las fronteras. La mayoría de las empresas de mediano tamaño en adelante ya manejaban múltiples monedas en sus transacciones y su contabilidad (una empresa inglesa comercializaba productos franceses que se producían con insumos españoles, y se vendían en Alemania; ese tipo de cosas).

Para el empresariado europeo, la introducción del Euro significó desde el punto de vista técnico solo la introducción de una nueva moneda entre tantas otras. Por eso el énfasis sobre las percepciones y las oportunidades.

Hay cosas importante que aprender de la experiencia europea. En Venezuela tendemos a pensar en que la adopción de la nueva moneda, el Bolívar Fuerte (BsF o VEF), significa una (re)conversión, cuando la perspectiva adecuada es tratarla como la introducción de una nueva moneda.

En ese sentido el reto es el de hacer los sistemas informáticos y los procesos capaces de manejar múltiples monedas, con ello abriendo la oportunidad de manejar de forma transparente y simple transacciones en, por ejemplo, dólares de EEUU, pesos colombianos o argentinos, reales brasileros, o, por que no, en la moneda común de un mercado suramericano.

Nadie en su sano juicio propondría que la manera de acometer la introducción del BsF en cuanto informática es hacer un paseo por las bases de datos para ubicar los registros que figuren montos en Bs para dividirlos por mil.

Para comenzar, una estrategia tan ingenua quebraría la consistencia entre los números en las bases de datos con los documentos físicos (facturas, recibos, cheques,….) que se les corresponden, así como aquella con los registros digitales de clientes y proveedores.

Es por eso que el problema de la introducción del BsF debe ser manejado como un reto de adaptación de sistemas y procesos al manejo de múltiples monedas, y jamás como uno de transformación de datos existentes.

Continuará…