Disculpas

Hoy estuve pensando sobre esta cosa de disculparse, y me pareció que no es nada sencillo. Se me ocurre que como que hay varios grados o clases o tipos de disculpas.

En el nivel básico está ese de que, como las intenciones o los motivos eran buenos, no hay razón alguna para disculparse, y lo demás son tonterías. No hay disculpa, o hay una disculpa vacía (es el caso de las “muertes colaterales” o las “equivocaciones” en bombardeos militares).

Está ese en el que cuando el otro se siente ofendido o herido, uno dice “discúlpame”, con cierta honestidad, y luego no le le presta atención al asunto, para volver a decir “discúlpame” cada otra vez (como los bailarines que tropiezan a los demás en la pista de baile, y lo siguen haciendo todo el tiempo).

Está el otro en el cual uno se siente verdaderamente asombrado de estar en posición de dar disculpas, pero en el cual uno de todas maneras dice “lo siento, no pretendí herirte”, y de verdad no se pretende hacerlo de nuevo, pero la actitud es la de que “que vaina tan rara haber tenido que dar disculpas por esa pendejada”.

El otro grado es el que considero, como diría la Iglesia Católica, el de la redención. En ese, antes de dar una disculpa, se busca entender qué fue lo que salió mal, y por qué, se hayan los puntos de entendimiento y los de inevitable y perenne discordia, y se pide perdón por cada una de las acciones que uno mismo termina pensando fueron irresponsables o desconsideradas, y por nada más (en estos casos, probablemente vendrán también disculpas de la otra parte).

Es que el perdón se puede pedir, muchas veces incluso, pero creo que se lo obtiene sólo cuando el otro lo da. Claro, “Dios” perdona cualquier cosa, pero ni uno, ni las personas con las que tratamos a diario somos “Dios”.

p.s.
Recuerdo un día de diciembre saliendo del edificio con mi perro Pastor Alemán, en
el cual un vecino conocido lanzó un fuego artificial cerca de nosotros y casi causó un accidente. Me devolví a verlo en la cara, y le exigí que se disculpara, lo cual hizo de inmediato. Claro, las disculpas salen fácil cuando un perrote enojado te está mirando a los ojos.

Advertisement

~ by Juancarlo Añez on 2009/01/05.

One Response to “Disculpas”

  1. Para mi es irrelevante la intención con la que resulta alguien herido. No es ni siquiera importante entender por qué una acción (aún si lleva buena intención) pudo generar malestar. Si el resultado de tus acciones me perjudicó, me importará un cuerno tu intención mientras yo no sepa cuan importante es para ti haberme lastimado, y hasta que eso no ocurra, tu intención será solo una excusa.

    Una disculpa no es más que el manifiesto de una parte que asume que le importa la otra (sea verdad o no. Ese es otro asunto), y con el cual deja explícito que lamenta haberle hecho daño. Si es honesto, traerá la intención de no repetirlo, y si no, pues simplemente seguirá ocurriendo (ese también es otro asunto).

    Quizás, lo único que haya que entender es que somos diferentes y que, por ende, cada quien es sensible o susceptible a distintas cosas, y que en unas disculpas, definitivamente, no es eso lo que está en cuestión. Tal vez después podremos hablas de eso.

    Si partimos del hecho de haber herido a alguien (incluso con la convicción de haber actuado bien) y esa persona es importante para ti, ¿por qué diablos tiene que ser tan complicado disculparse?

    “Discúlpame…(no me di cuenta, no fue mi intención, no sabía… en fin)” Resume: “Eres muy importante para mi y lamento haberte causado mal”. Solo entonces, podremos hablar de lo demás.

    SA

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

Gravatar
WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Connecting to %s

 
Follow

Get every new post delivered to your Inbox.